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Y nos habían premiado...

viernes 18 de julio de 2008


Y yo sin enterarme. El pasado mes de Junio Minneconjou nos concedió el Premio ETA Kanpora. Un honor que comparto con todos vosotros.

Nos premian

martes 15 de julio de 2008


Caballero ZP ha tenido a bien conceder a este blog el Premio Solidaridad con Israel. Muchísimas gracias compañero. Hago extensible el Premio a todos los bloggers que colaboran en este proyecto.

BREVE ANALISIS DE LOS NACIONALISMOS

viernes 4 de julio de 2008

Por mi experiencia vital, como haberme relacionado, desde muy pequeño, en un ambiente castrense, me siento muy orgulloso de ser español. Me crié hasta los 13 años en Cartagena, donde está la Capitanía General de la Zona Marítima del Mediterráneo, donde está el Arsenal Militar, donde estaba el Cuartel de Instrucción de Marinería, la Base Naval de la Algameca… Por eso vestía con total naturalidad la camiseta de la Selección española. En cambio, cuando me trasladé a Asturias, me encontré con que, el inofensivo gesto de llevar una camiseta con el escudo nacional, implicaba ser un facha. Y ahora, pese a esos prejuicios que antes existía, con la victoria de nuestra selección en el reciente europeo de naciones, la euforia colectiva a nivel nacional se desató.


Esto viene a dejar claro que es natural y lógico sentirse como miembro de tu propio país, pero que, en ningún caso, debería sobrepasar la frontera de lo razonable. Nunca debería de pervertirse esos sentimientos con la política, llegando a su manipulación por parte de unos desalmados, a través del nacionalismo. Para explicarlo bien creo que expondré mi concepción de nacionalismo (alguno seguro que discrepará pero es mi opinión). Para mí nacionalismo es la utilización política de los lógicos y razonables sentimientos hacia un país o hacia una nación que tiene cada individuo; es anteponer la nación al individuo, provocando que éste último se acabe reduciendo a la mínima expresión o un simple incordio. Además todo nacionalismo que se precie, sin ningún tipo de distinción, tiene que tener lo siguiente: un enemigo al que echarle las culpas de los males del país; aprovechar cualquier cosa o excusa para vender victimismo en cantidades industriales, es más están deseosos de que rival reaccione atacándoles (p.e. el boicot planteado inicialmente por ERC tenía como objetivo desencadenar una reacción en el resto de España para boicotear productos catalanes) ; y, por supuesto, vender que son los mejores del mundo y que, si no están en la cima, es por culpa de los ataques que sufre. Para que el nacionalismo tenga éxito es necesario embrutecer al individuo, cuanto más mejor, y controlar todas las terminales mediáticas y aniquilar, si es posible, cualquier indicio de discrepancia. Pues todo esto es aplicable a cualquier nacionalismo, independientemente del ámbito territorial al que nos refiramos.


Lo más curioso es que los dirigentes políticos nacionalistas, como básicamente buena parte de la clase política, no creen para nada en lo que dicen. Su ideología verdadera no es la nacionalista sino, por así decirlo, la capitalista y el poder. Sólo, y eso no me cabe duda alguna, desean a toda costa tener más dinero y más poder. Por desgracia, es un mal que subyace en el ser humano desde que se inventó la política. No vamos a negar ahora que la oratoria se inventó en Grecia, en concreto Atenas, para engañar al mayor número de ciudadanos para lograr los fines de los que querían prosperar en la política.


Todos los engaños y manipulaciones que la clase política se gasta para conseguir el poder o perpetuarse en él, me hace ser firme en mi beligerancia y mi oposición a asignaturas como Educación para la Ciudadanía, más allá de lo estrictamente jurídico, como ya escribí en un artículo. Estoy totalmente convencido de que los poderes públicos nunca deben enseñar valores sino educar en libertad. Educar para que sea el individuo, por sí mismo, llegue a las conclusiones que estime conveniente. Es enseñar a ser hombres libres, que tengan las suficientes armas para analizar con sentido crítico todas las informaciones que reciban, que tenga esa curiosidad por informarse, que no tenga miedo a escuchar con respeto las opiniones de adverso. Por desgracia este deseo roza la utopía.


Para acabar, me voy a hacer eco, ya que hablamos de nacionalismo, de una noticia que se produjo hace una semana en Asturias. No es otra que la Junta de Facultad de Filología de la Universidad de Oviedo, en contra de los deseos de su decana, Ana Cano, suprimió la asignatura de Asturiano de la estructura académica del próximo año (Más información en LNE). Pues bien, en coherencia con mis planteamientos y como suscriptor del Manifiesto en defensa del castellano, critico la decisión de suprimirla. Me parece una aberración que tiene más de nacionalismo castellano que de motivos puramente académicos. Es coartar la libertad individual que está implícita en elegir estudiar lo que a uno le apetece. Es lo mismo que tanto se critica a los nacionalistas vascos, gallegos y catalanes cuando, por ejemplo, intentan imponer la rotulación en sus idiomas autonómicos. No entiendo los motivos ni qué daño puede hacer que alguien quiera estudiar el asturiano. ¿Qué más les dará que haya gente que quiera estudiar lo que quiera, y más en lo que debería ser un centro cultural como es la Universidad? Desde luego, yo no voy a ser quien vaya a estudiarlo porque no está en mis prioridades, pero, mientras que no obliguen a nadie, no veo motivo alguno para impedirlo. Es que además, con este tipo de actuaciones, lo que van a conseguir es que tengan cada vez más apoyo de la gente, sobre todo la más joven, creando, de esta manera, un problema donde antes no lo habían, y que le están dando la razón a los que piden la oficialidad. Luego nos rasgaremos las vestiduras cuando aparezca, a largo plazo, una Esquerra a la asturiana.