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La quiebra de Zapatero (2) Su diálogo imposible

viernes 31 de julio de 2009

31.7.2009.

Para mis amigos del PEZ


Por: Federico Rodríguez de Rivera

Ciertamente este artículo es algo "político" porque esta vez escribo por la cuerda floja de la opinión sobre un axioma del Presidente del Gobierno que ha sido "siempre" mera palabrería.


 
 
Cuando se establece un diálogo real es evidente que se escucha, y si se escucha es porque se respeta y se piensa que el otro tiene sus razones. Incluso al escuchar a Zapatero hay que hacer esfuerzos para comprender qué dice y el por qué. Sin embargo el comienzo de su mandato ya fue una brecha en la concordia y en el diálogo. El Pacto de Tinell que excluyó al Partido Popular de toda negociación, y con él a casi la mitad de los españoles, mostró un evidente "no diálogo", una mentalidad excluyente y una intolerancia propia de un sectario.
 
 
Ese pacto de exclusión se dinamitó sólo en el País Vasco y en Navarra; en Navarra por el talante dialogante del pueblo navarro, preocupado por unos pactos antinatura que podrían entregarla como rehén a unas negociaciones con los radicales nacionalistas, negociaciones llamadas al fracaso. En el País Vasco todo se redujo a la ambición del Lendakari electo, que siguió el ejemplo de Montilla: "primero Presidente" y luego hablaré con el inquilino de la Moncloa.
 
Aquí el diálogo fue un diálogo de intereses, no de interés en el bien común, sino de equilibrio de poderes. Y es que la ideología progresista no dialoga con la razón sino con la posibilidad real de dejar de gobernar, que es el único diálogo que entiende con la otra mitad de España.
 
Hoy España está mal, el mundo está en un bache económico sin precedentes. La globalización afecta a las economías superando la capacidad de los Estados. Y eso hace difícil que una política "sectaria" pueda sacarnos de la crisis. Por eso se oye a "progresistas" bienintencionados que "es preciso un pacto nacional", pero eso sólo es debido a la posición de debilidad que tiene un Gobierno que no dispone de la mayoría absoluta para imponerse.
 
 
Pero al tiempo que hablan de pacto, su entrega sin precedentes a la política local de Cataluña, muestra la falsedad del deseo de diálogo político. Sólo estamos hablando de equilibrio numérico: un razonable "pacto con los menos posibles", aunque con un no razonable "aunque sea a costa de ser injusto con los más posibles".
 
La sensación de "ese nuevo modelo autonómico" que ha sido el "reparto" para todos pero más para uno, es que  hay sonrisas porque todos reciben pero hay recelos porque el reparto no se ha hecho con justicia. Aunque, también, la medida de incrementar el gasto para apartar temporalmente el fantasma de la crisis, es muy discutible desde el punto de vista económico.
 
 
Chiringuitos, remodelación de calles o de polideportivos, o casetas de guardas, que surgen con la bendición de la letra E del Plan de choque contra el paro, no parece que dejen poso posterior. Y eso lo notan los empresarios que le han reclamado firmeza a Díaz Ferran con gran asombro de Zapatero ¿No eres de los míos? ¿Cómo me haces eso?
 
Y es que el diálogo ha quebrado también por partidista. Dice Germán que Zapatero es "antes que presidente, sindicalista", pues que le den una plaza en UGT o CCOO y deje España en manos de gente sensata, de esos que piensan que gobernar una nación es gobernar para TODOS.
 
frid
 

La Cheka Lingüística de la Totalitaritat Catalana

viernes 24 de julio de 2009

Ayer supimos de un nuevo caso de represión y lesión de los derechos constitucionales por parte de la Generalidad de Cataluña.

Un ciudadano español de Cataluña tiene un pequeño negocio familiar inmobiliario. Todos sus carteles, contratos, publicidad, etc., están en castellano. La Constitución Española le ampara en el uso de la lengua oficial del estado al que tiene derecho en todo el territorio nacional.

Un vecino suyo le denunció de forma anónima a las oficina de "Delación Lingüística" dependiente de la Generalidad. Se trata de un organismo al estilo de las antiguas chekas soviéticas, del Ministerio de Seguridad del Estado germano-oriental o de la Gestapo (Policía Secreta del Estado del nacionalsocialismo alemán).

Dicho organismo totalitario de represión del gobierno autónomo catalán le instó a este ciudadano y empresario a que pusiera sus carteles como mínimo en catalán, requerimiento basado en la Ley de 1998 sobre Usos Lingüísticos Catalanes.

En Cataluña, si uno pone TODO en catalán, no pasa nada. Si se combinan ambas lenguas oficiales (el catalán y el español), tampoco pasa nada. Pero si a uno se le ocurre poner todo en español (que según el artículo 3 de la Constitución es la lengua oficial de todo el estado español) se incurre en vulneración de los derechos lingüísticos del consumidor, con la particularidad de si todo está en catalán no se presume ninguna vulneración de dichos derechos, a pesar de que la Constitución especifica que todos los ciudadanos españoles tienen el deber de conocer y el derecho de usar la lengua española.

Como el mencionado ciudadano no ha rectificado, sino ha optado por seguir usando la lengua oficial de todo el estado español, hace 3 meses le visitó una Inspectora Lingüística (es decir, la misma Gestapo catalana) y le multó. Ayer le llegó la confirmación oficial de la multa. Dispone de 10 días para recurrirla. La infracción asciende a 1.200 €.

Resulta inconcebible que el hecho de usar la lengua oficial de España en Cataluña para dirigirse a los clientes potenciales exclusivamente en la lengua de todo el territorio nacional constituya un hecho sancionable, una infracción de la ley. La medida represora y totalitaria del gobierno autónomo catalán no es sólo anticonstitucional, sino limita claramente la libertad individual y la libertad empresarial. Un empresario es muy libre de dirigirse a un público concreto (en este caso a todos los clientes potenciales que tengan la lengua española como propia y habitual), y ningún organismo del estado tiene el derecho de limitarle en ese derecho. Si no vende usando una lengua concreta, ya se adaptará a las necesidades del mercado, pero en este caso concreto no parece que el uso exclusivo del español como lengua vehicular suponga ningún perjuicio para el empresario, sino más bien todo lo contrario.

Tenemos el mismo problema en las zonas turísticas en las que los comercios y locales dirigidos a un público inglés o alemán rotulan solamente en estas lenguas, pero que ahora están obligados a rotular en catalán o mallorquín.

Una lengua no puede ser impuesta. Cada ciudadano es libre de expresarse en la lengua con la que creció, con la que se desenvuelve y con la que le dé la gana de expresarse, sin que ninguna autoridad del estado pueda imponerle el uso de una lengua que ni usa ni domina.

Lo más llamativo del presente caso es que no se cuestiona la profesionalidad o el servicio del empresario, sino que no puede utilizar libremente una de las 2 lenguas cooficiales en Cataluña, España, sino que se le obliga a usar una de las dos, la minoritaria que menos clientes potenciales usan, entienden o dominan.

Como dice un bloguero en Cataluña hacia el fascismo, se trata de la asfixia burocrática del idioma común español, alentada por un sistema de delación, chivatos y policía lingüística, cuyo único vínculo con la palabra democracia es que todo esto ocurre en una España que, además de afortunadamente democrática, es desafortunadamente gilipollas y se lo traga todo por miedo a que la llamen facha".

España ha dado otro gran paso para deshacerse de los últimos flecos de libertad y democracia permitiendo a gobiernos autónomos totalitarios saltarse la Constitución a la torera e imponer sanciones a ciudadanos que no hacen otra cosa que ejercer sus derechos constitucionales.


Constitución Española de 1978

Artículo 3

1. El castellano es la lengua española oficial del Estado. Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla.

2. Las demás lenguas españolas serán también oficiales en las respectivas Comunidades Autónomas de acuerdo con sus Estatutos.

3. La riqueza de las distintas modalidades lingüísticas de España es un patrimonio cultural que será objeto de especial respeto y protección.



Los que no creen en la democracia intentan acorralar a Ciudadanos

jueves 16 de julio de 2009

Los adversarios y resentidos de Ciudadanos no paran. En un nuevo intento de llamar la atención van a poner de manifiesto sus pocas convicciones democráticas intentando desde fuera y con ayuda de terceros ajenos al partido decidir porque sí el futuro de los dirigentes de C's.


Como hemos sabido por diferentes grupos de debate en Internet, parece que se avecina otro golpe mediático contra Ciudadanos.

El día D será el próximo 25 de julio, día en el que se celebrará una reunión del Consejo General, el máximo órgano entre congresos del partido formado por consejeros (delegados) enviados por las federaciones y algunos elegidos directamente por el congreso del partido. Parece que últimamente no hay Consejo General que no suponga un incentivo para todos aquellos disconformes con las decisiones democráticas mayoritarias tomadas por este órgano para armar follón, con aviso previo a la prensa, de la que algunos medios acuden solícitos para dar cobertura a las voces discordantes y muchas veces ajenas al partido, mientras que durante la campaña electoral pasada no consideraban necesario informar a los ciudadanos sobre las propuestas concretas del Partido de la Ciudadanía.

Los que organizan estos actos de vocerío sin bases convocan a afiliados, ex-afiliados, upeideros y todo el que quiera darle "más caña al mono" para asistir a una comilona preparatoria pensada para ultimar el plan: concentración de robespierres, pancartas, gritos contra los consejeros y ¡al cesto la cabeza a Rivera! Sólo les falta llevar la guillotina.


¿Y para qué todo este alboroto?, se preguntará el "curioso lector". ¿Para qué tantas molestias si dicen que ya no existimos, que estamos acabados, fenecidos, muertos, etc.?

Pues... para ENTERRARNOS con la debida formalidad, que el cadáver huele muy mal y resulta molesto, sobre todo si resucita, que nunca se sabe. ¡Y alguno que en nuestra simpleza pensábamos que si a uno no le gusta un partido, pues no lo vota y se queda tan pancho! ¡Qué manía ésta de acabar con los partidos a los que no votamos! ¡Qué follón!

Pues a ver quién se salva aquí, porque a este paso no queda ni el gato si no es nacionalista. Nosotros ya estamos morados de tanto palo, y ahora empiezan con los magenta, porque en el plan de demolición del Estado a mayor gloria del sálvese-quien-pueda y yo a lo mío de los dos grandes partidos, ya molesta todo, molesta C's y molesta UPyD (las balas ya les silban en los oídos, ¡que se preparen!), y molesta la COPE a los obispos nacionalistas y a la derecha "civilizada" (y, por supuesto, a todos los demás), y molesta el Foro de Ermua y la AVT (curiosamente Mikel Buesa apoya a García Casquero).

Al final resultará que, en realidad, C's tiene un potencial del que no somos conscientes, y posiblemente sea así. España es el último país europeo importante (al menos en tamaño y población) que carece de partidos consolidados de tercera vía, y por mucho que se esfuercen los dos grandes partidos en retrasar lo inevitable, también aquí habrá más partidos que deciden. Lo que no se entiende es que los que intentan serrar la rama sean los que están sentados en ella, pero ya se darán cuenta, ya.

Sociedad y Terrorismo: Lo que queda de la memoria de Miguel Ángel Blanco

lunes 13 de julio de 2009

No sé si será consecuencia de la velocidad de la vida actual o del cansancio que causa la insistencia de los medios de comunicación, de los políticos y grupos de presión en temas de cierta importancia para la convivencia en sociedad. Uno mismo experimenta esa pérdida de sensibilidad por algunos temas que se vuelven rutinarios, tratando de alejarlos de la mente o de las preocupaciones diarias por pura saturación mental. Lo que es un hecho es que cuantos más atentados mortales se han producido, menos caso se hace de las desgracias que tales hechos terroríficos han causado.

El caso de Miguel Ángel Blanco es uno de los ejemplos más destacables. Los días posteriores a su asesinato por ETA convirtieron a España en un hervidero de protestas, indignación colectiva y movimientos para acabar con la lacra del terrorismo etarra. Aquel levantamiento popular contra el terrorismo hasta duró varios años y nacieron de él movimientos como el Foro Ermua, Manos Blancas, Basta Ya, así como manifestaciones frecuentes de los grandes partidos contra el terrorismo.


A ello se añadieron las actividades de protesta y reclamo de medidas contundentes como de la AVT tras el 11-M, pero ya a partir de entonces, con la llegada al poder del PSOE con Zapatero a consecuencia, precisamente, de ese 11-M, no en virtud de una mala gestión gubernamental del PP de Aznar, comenzó la relativización de la gravedad del terrorismo separatista al sentarse el partido de Zapatero con los etarras para negociar lo innegociable, poniendo de manifiesto el claro desprecio por las víctimas del terrorismo, a las que se intentó instrumentalizar mediante una asociación paralela de víctimas del 11-M presidida por la señora Manjón y dirigida indirectamente por el PSOE para debilitar a la AVT, debilitamiento que se ha conseguido finalmente con otras artimañas como la de poner a su frente a una persona anodina y servil al poder tras la salida del anterior presidente José Francisco Alcaraz.


El demantelamiento de la AVT como organización crítica con el gobierno pro nacionalista del PSOE se completó con el desmantelamiento fáctico y de hecho de otras organizaciones como Basta Ya y el Foro Ermua al fundarse el montaje no nacionalista de UPyD, en el que se integraron varios miembros destacados de Basta Ya y Foro Ermua. UPyD se fundó, no por último, para dividir el movimiento ciudadano antinacionalista liderado hasta entonces con éxito por Ciudadanos-Partido de la Ciudadanía.


El fin último de todas estas maniobras ha sido la relativización de la importancia de la lucha antiterrorista, lucha mantenida con cierta seriedad ya sólo por el gobierno francés, que a la vista del reforzamiento de los separatistas vascos por parte del gobierno socialista tenía que temer seriamente por la paz en el sur de Francia y la integridad territorial de la Gran Nación en caso de que el movimiento separatista vasco lograra tener más presencia y eficacia en el País Vasco francés.


Con tanto cambio en el trato a los separatistas y nacionalistas y mensajes ambiguos por parte del gobierno y de algunos partidos, los ciudadanos han llegado a un punto de total indiferencia. Al margen de que son realmente pocos los que siguen con interés la vida política del país, lo que se refleja en la baja participación en las elecciones especialmente en las regiones gobernadas por los nacionalistas, esa indiferencia aumenta y se pierde el interés por mantener vivos unos valores que hace 12 años parecían reforzarse y consolidarse, como son la libertad, la democracia, la tolerancia y el respeto a la Constitución y las bases de esta democracia decididas en 1978 por todo el pueblo en referendum.


También ha contribuido a este cansancio la relativización de la idea de la Paz. Se ha reclamado con insistencia paz para España y el País Vasco, como si no la hubiera habido en los últimos 34, para no decir en los últimos 70 años. El que haya habido atentados no implica la inexistencia de la paz, pues la paz sólo se puede exigir cuando un país está en guerra o cuando esté amenazada por un estado de sitio causado por actividades bélicas (como ocurre, por ejemplo, en una zona extensa de Colombia).


En resumen: En el duodécimo aniversario del asesinato de Miguel Ángel Blanco parece que son muy pocos que aún recuerdan un acontecimiento que marcó un antes y un después de la lucha antiterrorista durante unos años, pero que tras varios atentados más y una acción de gobierno más favorable al nacionalismo radical ha quedado en poco más que una estampa histórica.


Los intereses personales de los que mantenían vivo el mensaje antinacionalista como expresión de la defensa de la libertad personal de todos y cada uno de los ciudadanos de España en cualquier parte del país han llevado al ocaso de sus organizaciones.


Una sociedad convertida de forma dirigida en consumista, amante del ocio de masas y carente de aspiraciones intelectuales y que sólo ve que al menos el noventa por ciento de los políticos piensa únicamente en sus beneficios personales sin que se pueda cambiar nada sin la intervención de estos mismos políticos (lucha contra el transfuguismo, listas abiertas, limitación de mandatos, lucha contra la corrupción), acaba siendo completamente pasota respecto de los asuntos de estado buscando la mejor forma de vivir bien sin involucrarse en nada. Algo comprensible teniendo en cuenta que la relativización de los valores aumenta con la hipocresía de la clase política respecto de la defensa de los valores que forman la base fundamental de toda sociedad occidental libre, democrática y de raíces cristianas.


Carta abierta a Alberto Sainz de un espía del CNI

viernes 3 de julio de 2009

Os copio un texto que me ha llegado hoy vía mail. Es largo, pero creo que merece la pena leerlo.

Carta abierta a Alberto Saiz de un espía del CNI


El ex director del CNI, Alberto Saiz (Efe)

Mentiría si no empezara esta pequeña muestra de desahogo personal diciéndote que hoy es un gran día para el Centro Nacional de Inteligencia. Y que estoy feliz. El sueño de muchos compañeros se ha hecho realidad: por fin te vas –bueno, te sacan a patadas, aunque es cierto que tenían que haberte sacado mucho antes-. En realidad no tenían que haberte renovado. Cuando lo hicieron, una densa nube de pesar cayó cobre todos nosotros, porque muchos habían puesto demasiadas esperanzas en esa ‘no renovación’ y en la corriente de aire fresco que supondría tu relevo por un tipo de director “normal”.

Aquella renovación, ¡qué larga la mano de tu íntimo Pepe Bono!, puso a no pocos compañeros al borde de la desesperación: ¡otros tantos años atados al carro de un personaje tan arbitrario como tú…! Y algunos decidieron empezar a tirar de la manta, porque no podían aguantar más, no podían soportar más tiempo el cúmulo de horrores en que has convertido al CNI. Unos valientes, que han corrido muchos riesgos. No es mi caso. Yo he sido un cobarde que no se ha atrevido a dar la cara. En realidad ni siquiera me atrevo ahora, cuando ya es oficial tu decapitación, y todavía hoy me acojo al anonimato, tengo bocas que alimentar en casa, cuando desde este medio me piden que exprese mis sentimientos por lo ocurrido.

Ahora sí, en las últimas fechas yo también era uno de los muchos que galleaba y se mostraba dispuesto a hablar: quería declarar en sede parlamentaria, quería que me citaran, que me llamaran. Nada de declarar en un cuarto oscuro ante “los de Seguridad” y sin abogado, violando todo tipo de derechos constitucionales, como has hecho tantas veces con tantos compañeros caídos en desgracia, como hiciste conmigo a mi vuelta de una importante embajada, tras veintitantos años de servicio, un expediente inmaculado y un par de condecoraciones. Sí, también yo quería subirme a última hora al carro de los vencedores, porque en la Casa era un clamor que habías perdido la batalla y estabas muerto. Nada ni nadie podía ya salvarte.

Y conste que yo fui uno de los que te apoyaron al principio. Fui uno de los muchos a los que engañaste con tu discurso inicial. Eres guapetón, tienes presencia, voz bien timbrada, aspecto agradable. Creaste muchas expectativas. “Dejo abiertas de par en par las puertas de mi despacho para todos aquellos que tengan algo que decirme…” Y muchos te creímos. Tanto te creímos que hasta te dirigimos cartas denunciando fallos y apuntando medidas correctoras que podían traducirse en una mejora de los servicios que prestamos a la nación. Porque esta es la única libertad de expresión que tenemos reconocida por el Estatuto del Centro. Puede parecer increíble, pero es así: no podemos reunirnos, protestar o sindicar. Todo son “faltas muy graves”. Solo podemos, solo podíamos, escribirte a ti, Alberto, que con gran diligencias colocabas las cartas en la papelera.

Lo descubrimos pronto, cuando con el paso de los días las ansiadas cartas de respuesta, siquiera verbales, comenzaron a brillar por su ausencia. ¿Te ha contestado?, era la pregunta más común en los pasillos: “A mí, no”; “pues a mí, tampoco, y lo mismo le pasa a fulano y mengano”. Tú te pasabas las cartas por tu arco del triunfo. Y pronto empezaron a hacer acto de presencia tus arbitrariedades, tus demostraciones de soberbia gratita, tu fatuidad, el ridículo engreimiento propio del incapaz que se sabe bien respaldado en las alturas del Poder.

Vinos de La Mancha y un Tuareg todoterreno

Empezaste, ¿recuerdas?, por preguntar los vinos que se consumían en los almuerzos y recepciones del Centro. ¿Qué vinos se sirven aquí? Y cuando te respondieron con los nombres de las dos o tres bodegas al uso, dijiste que “a partir de ahora en esta Casa se servirán vinos de Castilla-La Mancha, que ya está bien de Rioja y Rivera”. Querías promocionar los productos de tu tierra, hacer patria, y qué casualidad, desde entonces se han estado sirviendo los caldos de una importante bodega albaceteña muy bien conectada –quiero suponer que solo por razones de amistad- con tu protector Bono, y se han regalado con profusión en Navidad en cajas de tres botellas, con la etiqueta del CNI y todo. Un lujo para tus amigos bodegueros.

Y seguiste con el coche oficial. A ti no te valía ninguna de las marcas que habían utilizado los anteriores directores del Centro. Tú querías algo distinto, distintivo, con estatus, que hiciera honor a la importancia de tu cargo. En realidad querías dos coches: uno para los desplazamientos oficiales, y otro para tus fines de semana en el campo. Por eso necesitabas un todo terreno, y por eso se te compró un Tuareg, para que pudieras llevar a la familia con comodidad los fines de semana a tu campo castellano-manchego.

Comprenderás que todos estos desafueros -los citados son apenas un botón de muestra-, comenzaron a crear un caldo de cultivo muy contrario a tu persona y muy crítico contigo. La gente fue pasando de la sorpresa al asombro y del asombro a la indignación. Pero nada se podía hacer. Estamos atados de pies y manos por un Estatuto del Personal del CNI que niega derechos fundamentales básicos a los miembros del Centro y que impide toda posibilidad de canalizar el descontento y advertir a los poderes públicos que cualquier tropelía que se esté cometiendo en él. Este es el reino de los horrores, el paraíso de la opacidad, el oasis de cualquier clase de desmán.

Te equivocaste gravemente, Alberto. Te lo dije en algunas de esas cartas que tú enviabas con displicencia a la papelera. Te convertiste en un déspota. Un déspota poco o nada inteligente, porque si hubieras tenido algún sentido de la prudencia, algún elemental sentido de la conservación, hubieras puesto la oreja para escuchar el crepitar de la indignación que bullía en la Casa a cuenta de tus arbitrariedades. Cometiste el error de pensar que los que trabajamos aquí, dedicados en cuerpo y alma a servir a España a menudo en tareas de gran riesgo, ni tenemos valores, ni merecemos respeto, ni somos dignos de ser tenidos en cuenta. Te emborrachaste de poder y soberbia, poniendo en evidencia el mediocre individuo que eres.

Filtraciones más importantes, cosas más peligrosas

Tú sabes, Alberto, que lo que ha salido en los periódicos no es, en el fondo, nada o casi nada. Caprichos de un tipo al que le viene grande el cargo, dispuesto a utilizar medios públicos en su personal y privado provecho. Pero aquí sabemos que hay cosas mucho más importantes. Mucho más peligrosas para ti y para el prestigio del Centro. No diré esta boca es mía, no lo dirá nadie, espero, porque todos tenemos claro el concepto de lealtad debida a la Casa. Solo decirte que hoy nos sentimos muy felices con tu salida. Y encantados de tener de nuevo a un militar al frente del Centro, y eso que la mitad de la plantilla es personal civil. Comentario anteayer de un compañero en pleno pasillo: “A mí tráeme a un general capaz de hablar de los valores que son necesarios para hacer bien el trabajo y entregarse en cuerpo y alma al servicio”.

Todo tiene que ir mejor. Todo debería ir mejor. Por nosotros no ha de quedar. Los desmanes protagonizados por este personaje de bella figura y tristes hechos deberían servir para algo, deberían tener consecuencias. La más importante, en mi opinión, es que la clase política y la opinión pública deberían tener clara la ineludible necesidad de acabar con ese Estatuto del Personal que priva a los agentes del CNI de todos sus derechos constitucionales –de reunión y asociación, entre otros- y que son la gran coartada que hace posible que comportamientos como los denunciados puedan gozar del manto de impunidad que otorga el secretismo. En cuanto a ti, Alberto Saiz, que te vayan dando, y que allí donde vayas encuentres tanta paz como daño dejas